[reseña] Libro «Marcel Proust: La fabrique de l’œuvre»


Este libro es una síntesis de la exposición de la BnF con motivo del centenario de la muerte de Marcel Proust en 2022. El libro se presenta como un abecedario de la «fábrica» de la novela En busca del tiempo perdido con fotos extraídas del fondo Proust. La escritura de Proust es difícil de descifrar, así que cuando es necesario, el libro descifra el texto y las tachaduras de las fotos presentadas.

Me gusta mucho este libro porque los capítulos son independientes, se pueden hojear unas páginas al día. Se aprende muchísimo sobre la manera en que Proust creaba y organizaba su obra. Creo que uno cree saberlo al leer las introducciones, anotaciones y esbozos de la nueva versión de La Pléiade, pero esos esbozos solo representan una parte de los cuadernos conservados en la BnF. Este libro, en más de 200 páginas, con pruebas al respecto, nos lleva paso a paso a descubrir «el método Proust».


También tenemos algunos análisis de pasajes célebres como el incipit, la magdalena, los tres episodios de voyeurismo, la muerte de Bergotte… que aportan una nueva luz gracias a las múltiples revisiones y reescrituras en el fondo Proust.


Algunos pasajes que encuentro interesantes. Habiendo tenido una pérdida de memoria temporal, elegí la lectura deEn busca del tiempo perdido como medio para volver a ejercitar mi memoria. ¡Y funcionó! El episodio de la magdalena es célebre porque este pasaje activa varios sentidos en el lector, permitiéndole también participar activamente en la experiencia.
La neuropsicología nos enseña que la sinestesia, es decir, la codificación del recuerdo bajo varias modalidades sensoriales, es una facultad natural de algunos individuos que poseen «una prodigiosa memoria». Proust nos hace compartir esta experiencia gracias a su escritura: lo que puede parecer un artificio retórico adquiere aquí una fuerza mnemotécnica, que da a nuestra memoria a largo plazo las dimensiones de una obra fuera de lo común. No solo el texto programa ciertos recuerdos del lector, para comunicarle mejor las impresiones del héroe-narrador, sino que teje una multiplicidad de hilos novelescos, ofreciéndole una infinidad de circuitos de lectura posibles, y otras tantas rememoraciones personales del libro.
El propio Proust poseía una memoria «maravillosa», según diversos testimonios, como el del novelista Paul Brach evocando su recuerdo de los lugares venecianos, más de veinte años después de su viaje a Venecia. Hacía falta tal facultad para producir, sin perderse, la masa de manuscritos de En busca del tiempo perdido. En su trabajo de escritura, Proust no descuidó los ayudas de memoria: «no olvidar», «capital», «capitalísimo», incluso «capitalisísimo» (NAF 27350 (2), f. 199r)’. La fantasía de algunos dibujos que adornan los manuscritos se comprende mejor cuando se conoce su finalidad mnemotécnica: impactar la memoria para situar la continuación de un pasaje o de una adición, la cual supera sistemáticamente el marco previsto. Nombres extraños se atribuyen a ciertos cuadernos para distinguirlos mejor: «Voy a poner en el cuaderno Vénusté L…] cosas esenciales sobre esto» (la partida de Albertine anunciada por Françoise), se lee en el cuaderno «Dux» (Cahier 71, f. 104r)®. Tal nombre de cuaderno sugiere una analogía entre la memoria del escritor en el trabajo y la del héroe-narrador: el Cahier 57 es llamado «cuaderno negro Serviette» («donde hay Serviette en la primera frase», Cahier 74, primera de cubierta), en alusión al recuerdo involuntario desencadenado por una «servilleta almidonada». Las páginas mismas pueden tener un nombre, cuando son objeto de una operación de escritura delicada y hay que hacerlas memorables: en el cuaderno «Vénusté», las páginas «MORS» – letras trazadas con lápiz rojo – constituyen la «armadura» de «todo lo que sigue a la noticia de [la muerte] de Albertine y deben ser intercaladas unas treinta páginas más arriba» (Cahier 54, f. 60r).
Proust siempre tiene reflexiones interesantes a lo largo de la novela, debe tener una vida espiritual muy rica y seguramente talentos de médium. Las «obligaciones que no tienen su sanción en la vida presente» de las que habla a continuación me recuerdan el concepto de «contrato de vida» con la reencarnación, o la «leyenda personal» de la que habla Coelho en El Alquimista.
Proust, al visitar la exposición holandesa, había temido él mismo convertirse en el «suceso del día», expresión que emplea con varios corresponsales (Corr., XX, 251, 289, 329). Sin embargo, imaginando la muerte de Bergotte según el modelo de sus mareos, sabe, él, que ha conseguido su obra, que «el pequeño panel de pared amarilla» no lo amenaza con su «Mane, Thécel, Pharès».
Para su narrador, escribir no tiene sentido salvo si el tiempo, el tiempo recuperado, es la vida eterna, no la muerte. Es lo que expone enseguida: «no hay ninguna razón en nuestras condiciones de vida sobre esta tierra para que nos creamos obligados a hacer el bien, a ser delicados, incluso a ser educados, ni para el artista ateo a que se crea obligado a recomenzar veinte veces un trozo cuya admiración que provocará importará poco a su cuerpo comido por los gusanos» (III, 693). Para superar este escepticismo que conduce a la inacción, prosigue, hace falta que se nos impongan «obligaciones que no tienen su sanción en la vida presente», que solo toman sentido bajo la hipótesis de una «vida anterior» y de un «mundo enteramente diferente» donde «leyes desconocidas» habrían sido trazadas en nosotros. Actuamos en esta vida como si hubiera habido otra vida de la que ajustábamos cuentas, o como si debiera haber otra vida en la que fuéramos responsables de nuestras acciones en esta, mientras que Proust llama «fatalismo» a un comportamiento que no estaría dictado por las obligaciones de otra vida. Sin esta convención, esta ficción de inmortalidad, por así decirlo esta suspensión de la incredulidad respecto a la muerte, Proust no concibe que el arte sea posible. Esta convención nos hace participar en una especie de eternidad secular, inmanente al mundo, ni atemporal ni inmóvil como la eternidad divina. Tal es el tiempo del arte.
Aunque el libro salió en 2022, es muy raro encontrar un ejemplar de segunda mano. Puedes comprarlo en Amazon (enlace) o Fnac (enlace) por 39€. El precio es un poco elevado, pero el libro es muy grande e impreso en colores. Es imprescindible, sobre todo si no pudiste ir a la exposición.